¿Por qué tenemos tanto miedo de perder lo que tenemos si no nos pertenece? Lo conseguimos con nuestro esfuerzo, lo robamos, nos lo ceden, pero nunca es nuestro. ¿Por qué, aun así, nos duele cuando lo perdemos? No queremos librarnos de bienes materiales, de amores ya casi olvidados, de los recuerdos de la infancia. Pero tampoco queremos librarnos de nuestras miserias particulares. ¿Por qué?
Porque son lo que me ha formado, lo que me ha hecho crecer y ser lo que soy, sea dichosa o desgraciada.
No puedes desecharlos porque eres avara y los quieres todos para ti. Nadie ha sufrido más que tú y tus recuerdos lo demuestran. Debes conservarlos para que todos lo sepan. Haz un esfuerzo y aprende a desprenderte de esos recuerdos. ¿De que tienes miedo?
De cambiar, empezar a ser otra persona y olvidar quién fui.
¿Es necesario sufrir de esta manera por creer que vas a perder tu identidad? Los recuerdos, aunque inmateriales, son posesiones. No son tuyos. Se introdujeron en tu mente silenciosos como un ladrón experto. Aprende a desprenderte de ellos. Te da miedo cambiar. La esencia de tu persona eres tú, no tus recuerdos.